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lunes, 3 de septiembre de 2012

¿Qué forma de estado es la ideal?

Hoy en día, desde abajo, desde las manifestaciones, el 15M y muchos medios de opinión por Internet parece que el Comunismo vuelve a estar en boca de muchos y a ser una opción idealizada.

Han pasado ya 20 años desde la caída del telón de acero y lo que se descubrió que significaba ya tiene unas cuantas capas de tierra encima, incluso cuando todavía quedan países como Cuba o los asiáticos donde el sistema malvive junto con avances del capitalismo.

En mi opinión, el sistema tiene dos patas fallidas.
La primera es la falta de libertad que conlleva, o ha conllevado hasta la fecha. Una persona tiene que ser capaz de desarrollarse personalmente y para ello necesita la libertad de elegir y decidir su destino, recibiendo toda clase de información y propiciando las opiniones que considere oportunas.

La segunda es que se ha tratado de fomentar una igualdad artificial entre los que más y los que menos tienen.   Las personas no somos iguales, ni lo seremos nunca, cada uno tiene unas capacidades y si se limita los beneficios que puede obtener de sus habilidades pueden pasar dos cosas, o bien que se desanime y no aproveche su potencial, o bien que lo aproveche de manera ilegal no produciendo ningún beneficio para la sociedad.

En mi opinión el sistema político tiene que garantizar una igualdad real de derechos y deberes.
Derechos como el de la vivienda digna, la asistencia sanitaria, la educación pública, el bienestar social a personas en riesgo de exclusión.
Deberes como el pago de impuestos, de manera proporcional a los ingresos, para mantener los derechos adquiridos. Como la lucha contra el engaño y el fraude de cada uno de nosotros. Como participar de alguna manera en la sociedad para su mantenimiento y mejora, principalmente mediante un trabajo activo, productivo o no, por el que se recibe un salario, del cual se paga unos impuestos, no viviendo a la sopa boba esperando que el estado financie todos nuestros gastos.

En resumen, en mi opinión debe garantizar los derechos de las personas por abajo, asegurar la libertad de las mismas y tener un sistema de financiación totalmente proporcional y fiscalizado, donde contribuya más el que más tiene, siempre, sin subterfugios, y se combata desde los propios ciudadanos y desde la administración el fraude fiscal.

martes, 19 de junio de 2012

Incentivos a la economía.

En una economía socialdemócrata, o socialliberal, como viene siendo la nuestra, el estado tiene la facultad de mover el dinero público, público significa pagado por todos, para generar actividad y ayudar a generar empleo, bienes sociales y tranquilidad.

Para ello lo puede hacer de varias formas,
  • Mediante empleo público y servicios públicos, como la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc.
  • A través de inversión pública, en infraestructuras, en I+D+I, universidades.
  • Por medio de subvenciones a fondo perdido para incentivar actividades, productivas o no, como las que se aplican a la minería, a algunas empresas de ahorro energético o energías renovables domésticas, a los servicios sociales gestionados por ONG's.
  • Por último con subvenciones directas al consumo a personas, como por ejemplo con las ayudas al alquiler, las deducciones de viviendas, las subvenciones a instalaciones de ahorro energético o energías renovables.
Para poder financiar todo esto se cuanta con los ingresos del estado por medio del IRPF, impuestos de sociedades, impuestos al capital, impuestos especiales e impuestos indirectos como el IVA.
La sanidad y la prestación social por desempleo además se financia con las cotizaciones sociales, que son impuestos directos a la nómina de los trabajadores.
Otra medida para incentivar ciertas actividades productivas o contratación de determinados grupos de personas es la deducción de impuestos, normalmente de cotizaciones sociales y de sociedades.

Todas los medios de incentivar pueden ser buenos, aplicados en su justa medida, pero con las subvenciones  a fondo perdido hay que tener mucho cuidado, ya que son fuente de fraudes de diversos tipos y, además, son como la heroína, en el momento en que se quitan producen un síndrome de abstinencia que puede provocar muchas barbaridades. 

Hay que superar este sistema, creando uno más honesto y más amable al ciudadano, donde no se tenga la sensación de ser robado y de que si eres rico ya lo tienes todo hecho, pudiendo delinquir impunemente.

En mi opinión las subvenciones a actividades productivas prácticamente no deberían de existir, salvo en tecnologías emergentes y durante un número limitado de años, marcado desde que se instaura la ayuda.
Las subvenciones para servicios sociales deberían fiscalizarse mucho más, ya que todos conocemos casos de asociaciones a la caza de ayudas, creando proyectos falsos, o que no tienen demanda o no se aplican.

Para incentivar la economía productiva aplicaría más deducciones de impuestos a las empresas, en determinados sectores o con un determinado perfil de trabajadores, poco cualificados, mayores, con riesgo de exclusión social.

Como es importante no vivir a crédito para ser libres, todo tiene que estar financiado por nuestros impuestos, por lo que habría que mantener la progresividad y, por lo menos, gravar más el capital y las posesiones, también de manera proporcional, porque muchas empresas pagan a sus altos directivos con acciones y ahorro en lugar de con nómina, evadiendo de esa manera impuestos de manera fácil y legal. De hecho, si tuviera responsabilidades de gobierno, prohibiría el pago mediante capital, stocks-options, o cualquier medio de estos, ya que esto no permite su cotización a la seguridad social (de esto hablaré próximamente).

Todos tenemos que contribuir a mantener un nivel de vida digno, y cada uno, según sus ingresos tiene sus posibilidades.

jueves, 7 de junio de 2012

Solución a la emigración ilegal.

Uno de los temas que más suele molestarle a los ciudadanos es el asunto de la emigración.

A muchos no les gusta que haya gente de fuera, diferente, cerca de sus casas. Desconfían de ellos y tienen un cierto miedo, no se muy bien a qué, pero lo tienen y hacen muchas veces, normalmente si no les oye nadie que pueda darse como aludido, comentarios hirientes y mal intencionados. A esto se le llama xenofobia.

Image DetailHoy en día, en casi todos los países del mundo, existe un control de las fronteras, teniendo que cumplir unos requisitos determinados para poder vivir donde se estime oportuno. Por eso, muchos emigrantes, sobre todo en los lugares más industrializados donde nos creemos los reyes del planeta, son considerados ilegales y, además de ser repelidos por parte de la población, son tratados como delincuentes y vejados en sus derechos por las autoridades.

Pero habría que analizar un poco más profundamente el motivo de la emigración ilegal, porque mucha gente se juega la vida en busca de un dorado que normalmente no encontrarán.

Un hecho objetivo es que los países "ricos" (habría que ver sin en felicidad y honradez lo son) explotan los recursos de los países más pobres. Generan riqueza aprovechándose de la mano de obra y recursos naturales de otros países, con el beneplácito de gobiernos corruptos y de todos los grandes estamentos económicos internacionales, que curiosamente pertenecen a los gobiernos ricos.
Image DetailEsta riqueza evidentemente no vale para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos, sino que sirve para crecer los beneficios de grandes compañías y multinacionales. Además, se les vende el modo de vida occidental como el mejor, donde todo el mundo tiene muchas cosas y lo pasa muy bien, enseñándolo una imagen falaz del capitalismo.

En resumen, tenemos un expolio y una manipulación de los ciudadanos y recursos de los lugares y personas más necesitados que provoca que pasen hambre y sueñen con un mundo donde todos somos felices y todo donde todo es fácil.

La solución para que nadie se juegue la vida en buscarse un lugar mejor y termine pasando las penurias que pasan los emigrantes la tengo clara.
Habría que acabar con todas las fronteras, que todos tengan la absoluta libertad para poder vivir donde quiera de manera real, sin trámites ni  discriminaciones.
Ello provocaría un efecto rebote, obligando a las multinacionales a revertir los beneficios de sus negocios en los lugares donde se generan la riqueza.
Con ello mejorarían el nivel de vida, sin limosnas, de toda la población, pudiéndose asegurar un nivel de vida digno, consiguiendo evitar la necesidad de buscar el dorado.

No hay personas ilegales, solo maneras de prohibirnos vivir.