jueves, 21 de junio de 2012

Pan y circo

Mucho se está hablando últimamente de "pan y circo", sobre todo por la Eurocopa de fútbol.

Este post es menos reivindicativo que otros anteriores en materia política o económica, pero reinvindico el derecho al ocio.

Estar hablando siempre de lo mal que está todo provoca desánimo, desilusión y desesperación.  Hay que aportar mensajes positivos y de vez en cuando desconectar de los "asuntos importantes". 

Para estar sanos y poder tener una vida mejor necesitamos momentos de ocios, compartidos con amigos, familia o en soledad en determinados momentos.

Es importante festejar y disfrutar y con ello dos frases, una de Mafalda, "Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante" y otra de Javier Krahe, "No todo va a se follar".

Alicante está en hogueras, me toca festejar un poco. vamos a la mascletá.

martes, 19 de junio de 2012

Incentivos a la economía.

En una economía socialdemócrata, o socialliberal, como viene siendo la nuestra, el estado tiene la facultad de mover el dinero público, público significa pagado por todos, para generar actividad y ayudar a generar empleo, bienes sociales y tranquilidad.

Para ello lo puede hacer de varias formas,
  • Mediante empleo público y servicios públicos, como la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc.
  • A través de inversión pública, en infraestructuras, en I+D+I, universidades.
  • Por medio de subvenciones a fondo perdido para incentivar actividades, productivas o no, como las que se aplican a la minería, a algunas empresas de ahorro energético o energías renovables domésticas, a los servicios sociales gestionados por ONG's.
  • Por último con subvenciones directas al consumo a personas, como por ejemplo con las ayudas al alquiler, las deducciones de viviendas, las subvenciones a instalaciones de ahorro energético o energías renovables.
Para poder financiar todo esto se cuanta con los ingresos del estado por medio del IRPF, impuestos de sociedades, impuestos al capital, impuestos especiales e impuestos indirectos como el IVA.
La sanidad y la prestación social por desempleo además se financia con las cotizaciones sociales, que son impuestos directos a la nómina de los trabajadores.
Otra medida para incentivar ciertas actividades productivas o contratación de determinados grupos de personas es la deducción de impuestos, normalmente de cotizaciones sociales y de sociedades.

Todas los medios de incentivar pueden ser buenos, aplicados en su justa medida, pero con las subvenciones  a fondo perdido hay que tener mucho cuidado, ya que son fuente de fraudes de diversos tipos y, además, son como la heroína, en el momento en que se quitan producen un síndrome de abstinencia que puede provocar muchas barbaridades. 

Hay que superar este sistema, creando uno más honesto y más amable al ciudadano, donde no se tenga la sensación de ser robado y de que si eres rico ya lo tienes todo hecho, pudiendo delinquir impunemente.

En mi opinión las subvenciones a actividades productivas prácticamente no deberían de existir, salvo en tecnologías emergentes y durante un número limitado de años, marcado desde que se instaura la ayuda.
Las subvenciones para servicios sociales deberían fiscalizarse mucho más, ya que todos conocemos casos de asociaciones a la caza de ayudas, creando proyectos falsos, o que no tienen demanda o no se aplican.

Para incentivar la economía productiva aplicaría más deducciones de impuestos a las empresas, en determinados sectores o con un determinado perfil de trabajadores, poco cualificados, mayores, con riesgo de exclusión social.

Como es importante no vivir a crédito para ser libres, todo tiene que estar financiado por nuestros impuestos, por lo que habría que mantener la progresividad y, por lo menos, gravar más el capital y las posesiones, también de manera proporcional, porque muchas empresas pagan a sus altos directivos con acciones y ahorro en lugar de con nómina, evadiendo de esa manera impuestos de manera fácil y legal. De hecho, si tuviera responsabilidades de gobierno, prohibiría el pago mediante capital, stocks-options, o cualquier medio de estos, ya que esto no permite su cotización a la seguridad social (de esto hablaré próximamente).

Todos tenemos que contribuir a mantener un nivel de vida digno, y cada uno, según sus ingresos tiene sus posibilidades.

martes, 12 de junio de 2012

Otro rescate es posible

La maquinaria de los grandes intereses están a plena carga desde el sábado.

Unos dicen que es bueno el "préstamo" que da el fondo de rescate europeo para la banca española.
Otros dicen que es malo el "rescate" bancario.

Casi todos dicen que no habrá compensaciones macroeconómicas, que no exigirán más esfuerzos ni intervendrán los organismos, pero los señores o señoras, seguramente señores, de la Troika (que palabra más fea para definir al FMI, al BCE y a la UE) vendrán a comprobar y exigir una serie de cosas.

Realmente no nos intervendrán más porque ya estamos intervenidos desde la primavera de 2010, cuando Zapatero recibió órdenes desde Berlín.
Las medidas de subidas de impuestos, bajadas de sueldos, eliminación de servicios públicos y sociales y la privatización de lo que se pueda continuará como hasta ahora.

La pregunta importante es, ¿servirá de algo este dinero? ¿qué pasa si un banco quiebra?

Este dinero se va a utilizar para capitalizar los bancos que no tengan lo suficiente para compensar las pérdidas que tienen sobre todo por culpa de la bajada de los precios de las viviendas.
Es decir, que realmente lo que va a servir es para que los bancos sigan ganando dinero y bajen los precios que tienen en cartera.
Veremos las condiciones que les ponen, pero no tiene pinta de que se mejore el sistema demasiado, ya que los mensajes de todos los medios es que tiene que "fluir el crédito" como si eso fuero bueno para la sociedad.

Si mi banco quiebra no pasaría nada a la mayoría de personas normales. Hay un fondo de garantía de depósitos que garantiza los ahorros hasta 100.000 €, es decir, la mayoría de la clase media tendría sus depósitos garantizados. 
El resto serían acreedores del banco, el cual, como cualquier empresa que quiebra, renegociaría con ellos para devolver a largo plazo su dinero o reducir la cantidad a devolver, siguiendo un plan de viabilidad vigilado por un administrador externo.

Otra cuestión es, como el dinero que se inyecta a España va a computar como deuda pública, ¿qué se podría hacer con este dinero para mejorar la vida de la gente?
Se podrían hacer muchas cosas, como invertir en I+D y en fomentar el empleo industrial, que es el empleo de calidad.
Se podrían aplicar adecuadamente la ley de dependencia.
Se podría hacer un plan de empleo social, tanto para atender personas con riesgo de exclusión como para asegurarles un puesto de trabajo a estas mismas personas.
Se podría destinar parte de este dinero a la lucha contra el fraude fiscal, poniendo más medios a disposición de los inspectores.
Se podría pagar una auditoría profunda de la administración para buscar las duplicidades y los derroches actuales y eliminarlos de raíz.

En definitiva, si el dinero fuera directamente a la economía real y no a los bancos  todos tendríamos asegurado un mejor nivel de vida.


lunes, 11 de junio de 2012

Dominemos a los mercados

Uno de los grandes motivos que han propiciado el momento en que nos encontramos es la desregulación de la banca.

En el año 1929 hubo empezó una gran crisis ,la gran depresión, similar a la actual, la cual tuvo su origen en un crack bursátil, ese juego que se creó para financia empresas y estados mediante un juego especulativo, donde no importa nada más que el valor de lo que se compra, importando un pimiento que detrás de ese valor haya personas familias o recursos naturales ni que se jugara con los ahorros de personas o pequeñas empresas.
Para evitar esto, se produjo una regulación, inicialmente en Estados Unidos, pero después en todo el mundo, que separaba la banca comercial, la que se basa en recibir depósitos de clientes y dar prestamos con esos depósitos, y la banca de inversión, la que se encarga de invertir en bolsa. Esta regulación se llama Ley Glass-Steagall y estuvo en vigor hasta 1999, pero ya desde los años 70, tras la crisis del petróleo estuvo relajándose.

Desde entonces, desde finales de los 70, y gracias a las medidas liberales impulsadas por todos los gobiernos del mundo "rico", la premisa se convierte en que hay que conseguir ganar dinero, cuanto más mejor, cueste lo que cueste, pese a quien pese, ya que eso revertirá en más consumo y todos, pobres y ricos estaremos mejor, apareciendo los tiburones que se pueden ver en la película Wall Street o en las novelas de La Hoguera de las Vanidades o American Psycho.

La banca comercial empezó a entrar en bolsa, ofreciendo sus productos de crédito como garantía para conseguir más crédito, invirtiendo los depósitos de sus clientes y dejando que el "MERCADO FINANCIERO", es decir esos tiburones sin sentimientos, dominara la economía real, la cual se basaba, y se basa aún, en el crédito que se puede recibir.
En definitiva, que se ha mezclado todo se crea actividad con dinero que no existe, que son solo números en la bolsa de valores, provocando que la especulación y el ansia de ganar más y más domine nuestras vidas.

El primer paso para cambiar esto es volver a la separación entre banca comercial y banca de inversión. 
Con ello se conseguiría al menos tres cosas:

  1. Mucho del dinero que hoy en día está en bolsa especulando con la ruina o la grandeza de ciertos valores estaría en la vida real, financiando proyectos económicos de pequeños empresarios que quieren abrir un comercio o una pequeña fábrica.
  2. El dinero de los ahorros de las personas estarían mucho más asegurados, ya que su banco nunca lo invertiría en riesgos inútiles.
  3. Solo invertiría en bolsa aquel que lo tiene claro y quiera arriesgas su dinero, no pudiéndose engañar a incautos para ganar una comisión.
También me pueden decir que el crédito sería más caro, y es verdad, pero todos esto lograría un nivel de vida mínimo mejor para todos y que los mercados financieros dominen un poco menos nuestras vidas.

jueves, 7 de junio de 2012

Solución a la emigración ilegal.

Uno de los temas que más suele molestarle a los ciudadanos es el asunto de la emigración.

A muchos no les gusta que haya gente de fuera, diferente, cerca de sus casas. Desconfían de ellos y tienen un cierto miedo, no se muy bien a qué, pero lo tienen y hacen muchas veces, normalmente si no les oye nadie que pueda darse como aludido, comentarios hirientes y mal intencionados. A esto se le llama xenofobia.

Image DetailHoy en día, en casi todos los países del mundo, existe un control de las fronteras, teniendo que cumplir unos requisitos determinados para poder vivir donde se estime oportuno. Por eso, muchos emigrantes, sobre todo en los lugares más industrializados donde nos creemos los reyes del planeta, son considerados ilegales y, además de ser repelidos por parte de la población, son tratados como delincuentes y vejados en sus derechos por las autoridades.

Pero habría que analizar un poco más profundamente el motivo de la emigración ilegal, porque mucha gente se juega la vida en busca de un dorado que normalmente no encontrarán.

Un hecho objetivo es que los países "ricos" (habría que ver sin en felicidad y honradez lo son) explotan los recursos de los países más pobres. Generan riqueza aprovechándose de la mano de obra y recursos naturales de otros países, con el beneplácito de gobiernos corruptos y de todos los grandes estamentos económicos internacionales, que curiosamente pertenecen a los gobiernos ricos.
Image DetailEsta riqueza evidentemente no vale para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos, sino que sirve para crecer los beneficios de grandes compañías y multinacionales. Además, se les vende el modo de vida occidental como el mejor, donde todo el mundo tiene muchas cosas y lo pasa muy bien, enseñándolo una imagen falaz del capitalismo.

En resumen, tenemos un expolio y una manipulación de los ciudadanos y recursos de los lugares y personas más necesitados que provoca que pasen hambre y sueñen con un mundo donde todos somos felices y todo donde todo es fácil.

La solución para que nadie se juegue la vida en buscarse un lugar mejor y termine pasando las penurias que pasan los emigrantes la tengo clara.
Habría que acabar con todas las fronteras, que todos tengan la absoluta libertad para poder vivir donde quiera de manera real, sin trámites ni  discriminaciones.
Ello provocaría un efecto rebote, obligando a las multinacionales a revertir los beneficios de sus negocios en los lugares donde se generan la riqueza.
Con ello mejorarían el nivel de vida, sin limosnas, de toda la población, pudiéndose asegurar un nivel de vida digno, consiguiendo evitar la necesidad de buscar el dorado.

No hay personas ilegales, solo maneras de prohibirnos vivir.



martes, 5 de junio de 2012

Capitalismo zombi

El sistema actual nos manda mensajes, día a día, hora a hora, de que tenemos que ganar y gastar mucho dinero, cada vez más, que ese es el sentido de la vida.

Estamos en un sistema donde se han corrompido los valores y para la mayoría, por desgracia, es mejor el que más tiene.
Lo importante parece que sea ganar mucho, sin importar ni donde ni como ni a quien perjudica.
Estamos en lugar del mundo donde se aplaude a quien engaña, a quien defrauda a hacienda, a quien deja de pagar a proveedores cuando éste invita a copas, tiene un deportivo o un yate.

Lo peor es que esta mentalidad está extendida entre la gente que gana mucho dinero y los que menos ganan y todos juntos nos ponemos a consumir lo máximo posible, pidiendo los prestamos que sean necesarios para aparentar que somos guay y valemos la pena porque tenemos un Ipad, viajamos a un Resort en Punta Cana o tenemos un todo terreno y nunca pisamos el campo.

En definitiva, que estamos en una importante crisis sistémica, ya que el sistema nos ha hecho todos zombis en busca de consumo y dinero para conseguirlo, importándonos un pimiento si tenemos que comer cerebros para conseguirlo.

Para conseguir mejorar nuestro nivel de vida no necesitamos que los bancos vuelvan a dar préstamos. Lo que precisamos es disminuir nuestras necesidades a las que realmente nos hacen felices.
Lo que nos hace felices es estar con los amigos, ver ganar a nuestro equipo en compañía, bailar, viajar conociendo las gentes y los lugares, a algunos hacer deporte a otros comerse un jabalí, etc.
Poseer cosas no nos alegra nada más que en el momento en que lo conseguimos, lo que tenemos que buscar son las cosas que nos acerquen a ser felices de verdad, y eso en la posesión no está.

Tenemos que ahorrar para conseguir pagar lo que necesitemos, pero no meternos en gastos que solo sirven para darnos más estrés y esclavizarnos a los bancos.

jueves, 31 de mayo de 2012

El deber del gobernante

El título de este blog tiene un sentido.
El sentido es que en mi opinión el gobernar y la política es un juego, como el ajedrez, más bien como el Risk, en el cual, según manejes tus piezas te irán las cosas mejor o peor, donde se tiene varios adversarios que puede hacer las cosas mejor o peor y en el que tienes una misión que realizar.

Cuando los ciudadanos depositan su voto en la urna y eligen a una fuerza política como su representante durante la siguiente legislatura le otorgan la responsabilidad de hacer las cosas que ha prometido hacer para conseguir mejorar la vida en el lugar donde se encuentran. 

Por tanto el deber del gobernante es jugar la partida de la mejor manera posible para conseguir llevar a cabo su misión, que es mejorar la vida de los ciudadanos, ante la amenaza de varios adversarios, como son los mercados, la corrupción, o el creerse poderoso.

Un político con cargo de gobierno no tiene poder, tiene deber, deber de administrar las cuentas públicas de la mejor manera para conseguir un reparto justo de la riqueza y una calidad de vida más que aceptable para todo el mundo.

Un gobernante no tiene que responder ante los bancos, ni ante los organismos internacionales, tiene que responder ante los ciudadanos que pueden votarlo, tanto los que lo han hecho, como los que no, pues son ellos quien sufren o disfrutan de los efectos de sus políticas.

Un gobernante tiene el deber de informar sobre todo lo que hace y sobre todo, en lo que gasta el dinero de todos. La gestión de todo gobierno tiene que ser totalmente transparente.

Un dirigente político debe tener vocación de servicio público. Nunca debe estar en política como profesión, para enriquecerse o para sacar cualquier ventaja. Deben eliminarse los beneficios extras que reciben por ejercer la actividad política y lo deben de proponer los mismos políticos.

Por eso la política es el juego del deber, porque para ejercer las responsabilidades que los ciudadanos otorgan al gobernante hay que jugar y hacerlo lo mejor posible.